El calor también pone a prueba al ascensor
Las altas temperaturas no solo afectan al confort dentro de la cabina. También pueden influir en la ventilación, la electrónica, la lubricación y el funcionamiento de distintos componentes del ascensor.
El calor no provoca necesariamente una avería por sí solo, pero puede agravar problemas existentes. Una sala de máquinas mal ventilada, un cuadro eléctrico con suciedad acumulada o un componente próximo al final de su vida útil tienen más probabilidades de fallar durante un episodio de temperaturas elevadas.
Las zonas donde se acumula más temperatura
El comportamiento térmico depende de la ubicación y del diseño del edificio. Las salas de máquinas situadas bajo cubierta suelen recibir una carga de calor mayor, especialmente cuando tienen poca ventilación o están expuestas al sol durante varias horas.
En los ascensores sin sala de máquinas, parte de los equipos se encuentra dentro del hueco. La temperatura en ese espacio puede aumentar si existe poca circulación de aire o si el edificio acumula calor durante el día.
También influyen otros factores:
- Orientación de la cubierta y de las fachadas.
- Calidad del aislamiento.
- Ventilación natural o forzada.
- Uso intensivo del ascensor.
- Estado de limpieza de rejillas y equipos.
- Proximidad de otras instalaciones que generan calor.
Dos ascensores idénticos pueden comportarse de forma diferente si trabajan en edificios con condiciones térmicas distintas.
Qué componentes pueden verse afectados
Cuadros eléctricos y sistemas de control
La electrónica está preparada para trabajar dentro de determinados márgenes de temperatura. Cuando el entorno supera de forma continuada esos valores, pueden aparecer errores, desconexiones de protección o fallos intermitentes.
Este tipo de incidencia no siempre se manifiesta de forma permanente. El ascensor puede detenerse durante las horas de más calor y volver a funcionar cuando baja la temperatura, lo que dificulta localizar el origen sin una revisión técnica.
Motores y equipos de tracción
El uso frecuente genera calor durante el funcionamiento normal. Si el ambiente ya parte de una temperatura elevada, al equipo le cuesta más disiparlo.
Los sistemas de protección pueden detener temporalmente el ascensor para evitar daños mayores. Aunque la parada resulte molesta, su función es proteger los componentes frente a un sobrecalentamiento.
Lubricantes y piezas móviles
La temperatura puede modificar el comportamiento de determinados lubricantes. Un producto inadecuado, degradado o aplicado en una cantidad incorrecta afecta al movimiento de las piezas y puede aumentar el desgaste.
La revisión no consiste en añadir lubricante de forma indiscriminada. Es necesario utilizar el producto indicado para cada componente y comprobar que no existan suciedad, fugas o residuos.
Ventilación de la cabina
Una cabina con ventilación deficiente puede alcanzar una temperatura incómoda en pocos minutos. Las rejillas deben permanecer despejadas y los sistemas de ventilación, cuando existen, necesitan comprobarse periódicamente.
La sensación térmica también depende del número de usuarios, la duración del trayecto y el tiempo que la cabina permanece expuesta al sol en determinadas plantas.
Señales que conviene comunicar al servicio técnico
Algunos síntomas pueden indicar que el calor está influyendo en una instalación:
- Paradas repetidas en las horas centrales del día.
- Olor anómalo cerca del cuarto de máquinas.
- Ventiladores que funcionan de forma continua o hacen más ruido.
- Cabina excesivamente caliente.
- Errores intermitentes en el cuadro.
- Cambios en la suavidad de arranque o parada.
Ante cualquiera de estas señales, no se debe acceder a zonas técnicas ni manipular cuadros eléctricos. La comunidad debe comunicar la incidencia a la empresa mantenedora y detallar cuándo se produce.
Revisiones útiles antes y durante el verano
La prevención empieza antes de que llegue el periodo más caluroso. Conviene comprobar la ventilación de los espacios técnicos, eliminar obstrucciones, revisar conexiones y verificar el estado de los sistemas de refrigeración instalados.
También resulta útil estudiar el historial de averías. Si las incidencias se concentran cada año en los mismos meses o franjas horarias, puede existir un problema térmico recurrente que requiera una actuación específica.
Un mantenimiento bien planificado no elimina las altas temperaturas, pero reduce el riesgo de que un defecto menor termine provocando una parada. El seguimiento periódico incluido en el mantenimiento de ascensores permite detectar estos problemas antes de que afecten al servicio.




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