Hoy y siempre el ser humano ha deseado conocer el significado de los sueños.

Los sueños son el reflejo de todas nuestras vivencias, preocupaciones, alegrías, deseos y estados de ánimo, por lo que bien podríamos considerarlos una ventana abierta a nuestro subconsciente.

Seguro que en infinidad de ocasiones has tenido sueños a los que les has encontrado una explicación o razón de ser solo recordando lo que viviste el día anterior, ¿verdad? A veces, el desencadenante puede ser sencillamente algo que hemos visto o algún tema sobre el que hemos hablado con otra persona.

Y tan cierto es eso, como que también existen sueños de los que nos despertamos desorientados y sin entender absolutamente nada de lo que ocurrió en ellos.

¿Has soñado que viajabas en un ascensor fuera de control?

Apostamos cualquier cosa a que responderías con un claro y rotundo «sí».

Los ascensores, en el mundo de los sueños, se prestan a ser interpretados de muchas y muy variadas formas. A menudo esas interpretaciones nos hablan sobre viajes interiores y retos personales, sobre el camino que estamos siguiendo en la vida o sobre el lugar al que nos gustaría dirigirnos. Matices como que el ascensor esté parado o en movimiento, ascienda o descienda, o incluso caiga al vacío, son los que nos ayudan a asignarles significados más concretos y precisos.

Soñar que vamos en un ascensor que de repente se descuelga y cae al vacío a toda velocidad podría venir a decirnos que no tenemos el control de lo que está ocurriendo en esta etapa de nuestra vida. Podría interpretarse como que hay en nosotros la urgente necesidad de recuperar las riendas, de poner en orden nuestros pensamientos, de llegar al lugar en el que queremos estar y, en definitiva, de conquistar por fin los objetivos que nos hemos marcado.

Dicho esto, es importante tener en cuenta que los significados de los sueños deben tomarse solo como lo que son: meras interpretaciones. Porque es cierto que pueden arrojar algo de luz sobre lo que nos está pasando y ayudarnos a entenderlo, pero pueden sernos de más utilidad aún cuando además se combinan con un profundo y consciente ejercicio de introspección y autoconocimiento.

Te sorprendería descubrir que es posible valerse de los sueños para identificar la raíz de algunos problemas personales y que incluso podríamos tomarlos como punto de partida para trabajar en nuestro bienestar emocional y psicológico.

Cuéntanos qué has soñado últimamente en la sección de comentarios, ¡nos encantará leerlo! Y recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros aquí por teléfono o correo electrónico en cualquier momento.

Te animamos a seguir navegando por nuestro blog para descubrir más información útil e interesante sobre el universo de los ascensores.

¿Sabes qué son las torres de ensayo? ¡Deja que te lo contemos!

Los ascensores, como cualquier otro medio diseñado para el transporte de personas, deben ser sometidos a una serie de rigurosos controles de calidad antes de comenzar a ofrecernos a los humanos años y años de fiel y diligente servicio. Y en este caso concretamente, los controles se llevan a cabo en lugares construidos expresamente para este fin. Sería algo así como una universidad o centro de evaluación para ascensores, con sus exámenes y sus correspondientes aprobados y suspensos. Hoy, sin más preámbulos, vamos a hablarte de las torres de ensayo.

¿Alguna vez te has preguntado cómo y dónde se pone a prueba el funcionamiento de un ascensor?

Qué son y para qué se construyen

Las torres de ensayo, también conocidas como laboratorios de transporte vertical, son enormes estructuras que tocan el cielo a las afueras de las grandes ciudades y que han sido levantadas para que en su interior se compruebe, mediante pruebas y ensayos, que los ascensores cumplen escrupulosamente con todo lo que de ellos se espera.

Alrededor del mundo existen unas 30 y la mayoría las encontramos en el continente asiático. Son construidas por las propias compañías de ascensores en áreas con poca población o en polígonos industriales.

La más alta pertenece a Hitachi, se encuentra en la ciudad de Guangzhou (China), tiene 273 metros de altura y se llama H1 Tower.

En Rottweil, Alemania, se alza otra de las principales torres de ensayo del mundo (TK Tower) y, aunque no destaca por estar en el top 3 de las torres más altas, sí lo hace por disponer de un mirador de acceso público, por su peculiar y atractiva arquitectura y por ser la elegida para realizar las pruebas de un novedoso ascensor sin cables.

En nuestro país contamos con la presencia de una torre de la compañía Schindler en la capital andaluza. Originalmente construida para la Exposición Universal del 92 en Sevilla, esta torre ahora también hace las veces de mirador con vistas panorámicas al río Guadalquivir y está equipada con ascensores que suben sus 65 metros y 18 pisos en poco más de 20 segundos.

Y no hace falta que nos alejemos demasiado de Sevilla para hablar de otra torre de ensayo española. La que empezara a construirse en el Campus de la Universidad de Extremadura en 2013 como parte de un proyecto que ha estado paralizado durante años, por fin se pondrá en marcha en 2022. Está en Badajoz, mide más de 40 metros, dispone de 13 plantas y de más de 1.000 metros cuadrados de terreno. En ella se podrán poner a prueba todo tipo de ascensores, ¡y hasta 8 de forma simultánea!

En estos exámenes para ascensores se evalúan, en un entorno controlado, los límites de estrés y fatiga de las cabinas, los de sus maquinarias de tracción, guías, sistemas de reducción de velocidad y paracaídas. Además, que sean torres altas no es casualidad, ya que se necesita de una altura mínima para realizar también diferentes pruebas de velocidad.

Si lo piensas, puede que mientras lees esta entrada tu próximo ascensor esté presentándose a un examen. Pero no nos cabe duda de que lo aprobará. ¡Y con nota!

Si quieres información sobre nuestros servicios, resolver alguna duda o solicitar asesoramiento, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí en cualquier momento.

¿Si te dijésemos que hubo un ascensor que protagonizó uno de las escenas más asombrosas del cine de terror, sabrías de qué peli se trata? ¡Descúbrelo aquí!

Tan integrados están los ascensores en nuestras vidas y en la cultura contemporánea, que no solo han hecho apariciones estelares en todo tipo de largometrajes y series de televisión, también han llegado a protagonizar algunas de las escenas más memorables e impactantes de la historia del cine.

El séptimo arte levanta pasiones. No importa si no eres amante del género de terror, o si ni siquiera eres cinéfilo empedernido, es más que probable que hayas visto o, como mínimo, oído hablar de una película tan aclamada, que con solo leer redrum o resplandor ya sepas de cuál se trata.

El resplandor (The Shining, 1980), obra del cineasta estadounidense Stanley Kubrick, se ha ganado con creces un lugar entre los grandes títulos de culto del cine moderno, y está reconocida, a ojos de muchos, como una de las expresiones más artísticas y brillantes del cine de terror de las últimas décadas.

Pero vayamos a lo que más nos interesa, porque una de las escenas más terroríficas y recordadas de esta película tiene por eje central de la acción nada más y nada menos que un ascensor. Y no uno en el que viajan personas precisamente, sino litros y litros de sangre.

La secuencia en la que uno de los ascensores del hotel Overlook se abre lentamente y derrama una ingente cantidad de sangre que salpica paredes, inunda el suelo y hasta arrastra parte del mobiliario consiguió rodarse prácticamente a la primera. Algo que pasaría desapercibido si no fuera porque el rodaje de esta escena se estuvo preparando durante muchísimo tiempo.

El equipo experimentó durante varias semanas hasta llegar a obtener una sangre falsa de consistencia y color lo suficientemente parecidos a los de la sangre humana. Y es que, decir que no fue tarea fácil conseguir una tonalidad de rojo y un espesor apropiados es toda una subestimación.

No menos importancia tuvieron los aspectos técnicos a la hora de armar el set, porque si no se hubieran tomado las medidas pertinentes, la presión de tanto líquido acumulado dentro de una cabina de ascensor podría haber provocado una explosión.

Kubrick estaba tan nervioso y tenía tantas expectativas que, después de tanta preparación e histeria, no quiso estar presente el día del rodaje y confió plenamente en el trabajo de sus asistentes.

El ascensor estaba cargado, la sangre comenzaba a filtrarse y las cuatro cámaras que capturarían el momento a diferentes velocidades estaban ya preparadas. Conforme las puertas se abrieron, una ola furiosa de líquido rojo barrió sofás, sillones y mesas, e incluso salpicó la lente de las cámaras.

Nadie esperaba un resultado tan asombroso y efectivo: la ejecución y el rodaje de esta proeza fueron un éxito. Tanto es así, que esta escena se muestra en diferentes ocasiones a lo largo del film, y hasta fue utilizada, íntegramente, como tráiler para la película antes de su estreno.

Puede que nunca nos lo hayamos planteado, ¡pero hasta un ascensor puede ser un fantástico especialista de cine si nos lo proponemos!

¿Qué otras películas o series recuerdas en las que un ascensor tuviera un papel protagónico? ¡Déjanos un comentario!

¿Te apetece saltar del cine a los parques de atracciones? Dale una ojeada a esta entrada del blog sobre parques temáticos y ascensores de caída libre.

Y no olvides que puedes ponerte en contacto con nosotros aquí para solicitar información sobre nuestros servicios o resolver cualquier duda.

La mejor parte de una comida es comérsela, aquí no hay discusión que valga.

Recoger la mesa y devolverlo todo a la cocina se disputa, junto a otras labores, el premio a la tarea doméstica más fastidiosa. Pero hay pocas cosas en este mundo que no tengan solución, por eso existen los montaplatos, que son, simple y llanamente, ascensores para la vajilla y todo tipo de utensilios de cocina.

Técnicamente, este tipo de elevador no es más que un ascensor diseñado para transportar cargas pequeñas de una planta a otra. Podría ser desde un montaplatos hasta un montacargas con múltiples y muy variadas utilidades: transporte de paquetería en un almacén, de ropa en una tienda de moda, de libros en una biblioteca o, sin ir más lejos, de platos en un restaurante. Y aunque por lo general es una herramienta aplicada al sector servicios, no es extraño encontrarla también en viviendas unifamiliares de más de una planta.

Un montaplatos puede ser una conexión directa entre la cocina y otras estancias de la casa ubicadas en una planta diferente, como el salón o el comedor. Contar con uno en casa nos hará la vida más fácil, en la medida en que solo haremos viajes a la cocina cuando sea estrictamente necesario. También porque transportaremos los alimentos, la vajilla y la cubertería de forma mucho más segura e infinitamente más cómoda.

Para diseñar e instalar un montaplatos será necesario analizar el espacio disponible y deberán tenerse en cuenta las necesidades del inmueble, por eso es un tipo de elevador que se fabrica a medida.

De todas formas, existen una serie de características que por lo general, todos suelen compartir. Quédate con nosotros, que te lo contamos.

Analizando a fondo los montaplatos

Los montaplatos, como los elevadores que transportan personas, pueden tener dos tipos de tracción: eléctrica o hidráulica. A menudo alcanzan una velocidad que oscila entre los 0,30 y los 0,40 metros por segundo y acostumbran a tener una capacidad de carga de hasta 100 kg.

La distancia que pueden recorrer dependerá del tipo de tracción. Si son hidráulicos, suelen tener un recorrido de aproximadamente 12 metros, mientras que si son eléctricos, podrán recorrer una distancia mucho mayor.

Sus dimensiones estarán sujetas, como ya adelantábamos, a aquellas del espacio en el que se pretenda instalar. Normalmente, la altura íntegra del aparato se encuentra entre los 80 cm y el metro. En cuanto a la cabina, suelen tener medidas mínimas de 40×40 cm y máximas de 80×80.

Este tipo de ascensores presenta un acabado en acero inoxidable, mediante lo que se busca darles un aspecto elegante y discreto, para que haya el menor contraste posible con el mobiliario de la cocina y sus electrodomésticos.

Sus puertas, también de acero, son de guillotina, porque funcionan gracias a un mecanismo de poleas y contrapeso que permite que sus hojas se abran y cierren verticalmente.

Para mejor aprovechamiento del espacio en la cabina, es frecuente encontrar equipado su compartimento interior con dos o más bandejas, que podrán ser extraíbles y ajustables a diferente altura si se desea. De hecho, acertaríamos al decir que un montaplatos se parece bastante a una estantería o repisa en movimiento.

Dicho queda entonces; los montaplatos puede ser de gran utilidad no solo en el ámbito profesional, también dentro de nuestros propios hogares.

¿Crees que a tu negocio o vivienda le vendría bien un montaplatos? Cuéntanoslo todo aquí y te proporcionaremos asesoramiento personalizado.

Y si quieres dedicarle un rato más a la lectura, ¡echa un vistazo a esta entrada reciente de nuestro blog sobre ascensores y el espacio!

Son las que impiden que todos tengamos las mismas oportunidades de movilidad.

Entendemos por barrera arquitectónica cualquier obstáculo que dificulte a una persona el libre desplazamiento por un espacio o el acceso a un edificio, ya sean públicos o privados.

Las personas mayores, por sus limitaciones físicas, y las que tienen algún tipo de discapacidad motriz son las más susceptibles a encontrar barreras arquitectónicas durante el desarrollo de sus actividades cotidianas. Y aunque se trata ya de un problema social sobre el que se tiene conciencia y para el que no se deja de buscar soluciones, aún encontramos en nuestras ciudades, edificios públicos, comunidades de vecinos e incluso viviendas unifamiliares, infinidad de barreras que impiden que estos espacios sean completamente accesibles y transitables para todos.

Por poner solo algunos ejemplos, una persona con discapacidad física a menudo se enfrenta a barreras arquitectónicas tan comunes como escaleras en la vía pública, desniveles y hundimientos en la calzada o ausencia de ascensores en los edificios públicos y en los accesos al transporte subterráneo.

Entremos a analizar los diferentes tipos de barreras físicas que existen y las soluciones de que disponemos para salvarlas.

Tipos de barreras arquitectónicas

 

Urbanísticas

Son las que encontramos en cualquier espacio o vía libre y de uso público. Puede ser, por ejemplo, una escalera que conecta zonas a muy diferente altura en una ciudad; a menos que se habilite una rampa apropiada o se instale un ascensor, será prácticamente imposible que una persona en silla de ruedas pueda desplazarse de una altura a otra.

El desnivel entre la acera y el paso de peatones, los desperfectos en el pavimento de la acera o la falta de espacios reservados para el aparcamiento de personas con movilidad reducida constituyen otros ejemplos bastante representativos de este tipo de barreras. No obstante, la ley en España vela para que cada vez sean menos y para que se tengan en cuenta estas necesidades de desplazamiento a la hora de urbanizar y acondicionar los espacios públicos.

 

Edificación

Las que encontramos dentro de un edificio, independientemente del fin para el que fue construido y de si es de acceso público o privado: un centro comercial, la sucursal de un banco o un edificio de la administración pública, por ejemplo. Cualquiera de ellos debería tener adaptado el acceso a su interior y disponer de ascensores si tienen más de una planta.

Un edificio debería tener también, entre otras características, puertas y pasillos lo suficientemente anchos para que una persona en silla de ruedas pueda moverse y girar sobre sí misma, interruptores, pulsadores y pomos a una altura apropiada, y mostradores de atención al público que permitan que tanto el trabajador como el visitante puedan interactuar sin dificultad.

 

Transporte

Son las barreras que impiden o hacen difícil la utilización del transporte público: ausencia de espacios reservados para sillas de ruedas en el medio de transporte, ausencia de rampas que permitan el acceso y el descenso del vehículo, ausencia de ascensores para bajar al metro o hacer transbordos entre líneas, etc. Aun así, es justo reconocer que cada vez se encuentran menos barreras de este tipo, especialmente en las redes de transporte de las grandes ciudades.

 

Hogar

Todos los obstáculos que hemos analizado, además, pueden encontrarse también en el interior de una vivienda. Son las que conocemos como las barreras arquitectónicas del hogar: enchufes a una altura inapropiada, mobiliario que impide la circulación, baños no acondicionados, o la ausencia de cualquier solución que permita salvar la escaleras, por ejemplo.

 

Cuando se trata de poner remedio a las diferencias de nivel en la ciudad y dentro de los edificios, los ascensores, las sillas salvaescaleras y las plataformas elevadoras son soluciones de lo más eficaces, y en Inapelsa nos enorgullecemos de poder ofrecerlas como parte de nuestros servicios y de contribuir a dar una mejor calidad de vida a quienes más lo necesitan.

Te animamos a que te informes sobre las ventajas de instalar un ascensor unifamiliar en esta entrada de nuestro blog y a ponerte en contacto con nuestros profesionales para lo que necesites en cualquier momento.

Si algo caracteriza especialmente al ser humano es su naturaleza inquisitiva y su capacidad para crear y desarrollar nuevas tecnologías.

Y no conforme con haber conseguido que el hombre ponga los pies en la Luna y explore otros planetas, la ciencia espacial se propone ahora idear la manera de conectar la Tierra y el espacio de una forma más práctica, más económica y menos contaminante.

Nos referimos, efectivamente, a los denominados ascensores espaciales, que podrían llegar a ser una realidad en un futuro aún por determinar.

Dicho esto, puede que ahora estés visualizando en tu mente la imagen de una torre kilométrica, por la que una cabina de ascensor (que casualmente se parece a la de tu comunidad), partiera desde la corteza terrestre hasta el espacio sideral. No te culpamos, pero no, no sería tan sencillo.

Una estructura de semejantes dimensiones tendría un peso inconmensurable, lo que haría imposible que se mantuviera erguida. De hecho, esta idea ya la tuvo el físico ruso Konstantín Tsiolkovsky en 1895, quien pronto entendió que no era factible por las razones que ya hemos expuesto.

En 1959, su compatriota Yuri N. Artsulanov quiso darle un giro al concepto: empezó a contemplar la posibilidad de colocar un satélite que se mantuviera en una órbita fija y que estuviera conectado con la superficie de la Tierra. ¿Cómo?, mediante un cable tensado a través de un mecanismo de contrapeso, que permitiría que el satélite permaneciera inmóvil a esa altura, pero desplazándose en paralelo con nuestro planeta.

El cable sería entonces una vía o raíl por el que circularían cápsulas o vehículos de transporte. En otras palabras, el cable y la cápsula serían al ascensor espacial lo que el foso y la cabina a un ascensor convencional.

Obstáculos en la expedición

Pese a que esta propuesta sí podría llevarse a la práctica, a día de hoy no existe un material apropiado con el que construir un cable lo suficientemente fuerte y resistente.

Otro de los grandes retos es el de encontrar una fuente energética adecuada para alimentar la estructura y propulsar las cabinas.

Lo que se espera es poder reducir el enorme coste de combustible de las misiones espaciales, pero si por ejemplo se sustituyera el combustible por energía eléctrica, ¿cómo podríamos hacerla llegar a tantos kilómetros de altura?

Mientras los equipos de investigación implicados en este proyecto hacen frente a este mar de incógnitas, nosotros podemos ir trabajando al mismo tiempo en idear soluciones que mejoren la accesibilidad de nuestras ciudades, sitios públicos y viviendas.

Porque puede que el espacio nos quede un poco lejos, pero sí estamos cada vez más cerca de vivir en un entorno con las mismas facilidades para todos. ¡Haz una visita a esta entrada de nuestro blog sobre accesibilidad y ascensores!

Y no olvides que puedes contactarnos aquí para lo que necesites.

La cuarta dimensión está a solo un viaje en ascensor, ¿te atreverías a subir a la Torre del Terror?

The Twilight Zone: Tower of Terror es una atracción de caída libre de los parques temáticos Disney de todo el mundo. Su ambientación y estética toman inspiración en la serie estadounidense de principios de los años sesenta The Twilight Zone, que en España conocimos bajo el título La dimensión desconocida.

Si te gusta estar al día sobre la tecnología de los ascensores y eres de los que persiguen todo tipo de experiencias y emociones fuertes, bajo ningún concepto deberías perdértelo. ¡Ni quedarte sin leer esta entrada de nuestro blog!

Hablemos en detalle sobre el funcionamiento y las peculiaridades de esta terrorífica y divertida atracción.

Rápidos y furiosos

Los intrépidos aventureros que visiten la Torre del Terror realizarán un recorrido por sus tenebrosas estancias e irán adentrándose poco a poco en una historia cuyo colofón no será otro que una caída al vacío, frenética y cargada de adrenalina.

Aunque las especificaciones técnicas de la atracción pueden variar ligeramente dependiendo del parque, la altura aproximada del edificio es de unos 61 metros, y es en la torre principal donde se encuentran los ascensores de caída.

Durante el ascenso, la cabina se detiene y abre sus puertas para que los pasajeros puedan presenciar los horrores que alberga cada una de las plantas de la torre.

Haciendo uso de técnicas de «perspectiva forzada» y de «fantasma de Pepper», mediante las que se juega con la angulación de las superficies y la proyección de imágenes, se crea la ilusión en los pasajeros de estar delante de objetos reales, es decir, tridimensionales.

Por si todo esto fuera poco, al llegar a la última planta, el ascensor realiza un desplazamiento horizontal por un pasillo oscuro, en el que nuevos juegos de luces y proyecciones serán preludio del tan esperado descenso al vacío.

El ascensor cae a una velocidad aproximada de 63km/h y, aunque la torre mide 61 metros, por razones de seguridad la caída que experimentan los pasajeros es de 27 metros en total (de nuevo, estas particularidades pueden variar ligeramente de un modelo a otro de la atracción). Para añadir aún más intensidad a la experiencia, la cabina sube y baja varias veces a gran velocidad, como si de un yoyó se tratase.

El mecanismo de estos ascensores es prácticamente igual al de los convencionales, con la diferencia de que sus motores son mucho más potentes, a fin de que la caja pueda subir, bajar, acelerar y frenar con mucha más agilidad.

Y lo más fascinante es que realmente no se trata de una caída libre per se, porque la cabina no cae por su propio peso, sino por un mecanismo de contrapeso que tira de ella para que descienda mucho más rápido de lo que lo haría por la fuerza gravitatoria.

 

¿Ganas de probarlo?, ¿ya lo has hecho? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Si estos ascensores temáticos te han dejado boquiabierto, echa un vistazo a esta entrada de nuestro blog dedicada a los ascensores más impactantes del mundo.

Y si quieres ponerte en contacto con nosotros para cualquier consulta o duda relacionada con nuestros servicios, estaremos encantados de atenderte aquí.

El ascensor, como medio de transporte en sí, es una herramienta diseñada para hacer nuestra vida más fácil y, más concretamente, para hacer del mundo en que vivimos un lugar más accesible. En efecto, su razón de ser es la accesibilidad. Porque no todas las personas lo utilizan por comodidad o para evitar que las escaleras les recuerden que están en baja forma. Existe un enorme porcentaje de la población que depende de ellos simplemente para poder desplazarse por la ciudad, acceder a un edificio público o incluso subir a casa dentro de su comunidad de vecinos.

Pero, ¿qué pasa si este recurso para la accesibilidad no es lo suficientemente accesible por sí mismo? No te estamos proponiendo un acertijo. Tampoco retándote a recitar un trabalenguas. Si reflexionas durante unos segundos sabrás a que nos referimos.

Los ascensores llevan conviviendo con nosotros desde que en 1853 fueron inventados, aunque en España tuvimos que esperar un poco para conocer el primero, que llegaría en 1877. Desde entonces, la tecnología les ha permitido evolucionar y modernizarse para ofrecernos cada vez mejor servicio. No obstante, y precisamente porque ya han transcurrido muchas décadas desde que su uso se popularizó, existen muchos ascensores por todo nuestro país que no solo necesitan una reforma, sino que también carecen de las medidas actuales suficientes para ser accesibles a cualquier persona con necesidades especiales.

Una vez definido nuestro planteamiento, entremos a analizar lo que hace que un ascensor sea completamente accesible.

¿Qué se necesita?

Un ascensor es accesible cuando su diseño, fabricación e instalación se han llevado a cabo para que todas las personas puedan utilizarlo, tengan o no discapacidad de algún tipo.

El tamaño de la cabina y el acceso a su interior, las señalizaciones visuales y sonoras, y los paneles de control son algunas de las consideraciones estrechamente relacionadas con la accesibilidad en un ascensor. Los requerimientos legales para la construcción e instalación de un ascensor pueden ser encontrados en la normativa UNE EN 81-70:2004. Este apartado en cuestión de la normativa está dedicado a la accesibilidad de los ascensores para las personas, incluidas las personas con discapacidad.

De acuerdo con el Real Decreto Legislativo 1/2013 sobre la accesibilidad, todos los edificios públicos y residenciales deben disponer de un acceso adaptado para personas con discapacidad. Esto atañe también a los ascensores, porque si el edificio está adaptado para que en él vivan o trabajen personas con movilidad reducida, los ascensores también deberán ser adaptados obligatoriamente. Y para cumplir con todo lo necesario tendremos que prestar atención a los siguientes elementos:

  • Delante de la puerta de acceso a la cabina debe haber un espacio libre de obstáculos, sin inclinación y lo suficientemente grande como para que una persona en silla de ruedas pueda dar una vuelta sobre sí misma sin dificultad. También será muy importante que la cabina esté correctamente nivelada con la planta. Horizontalmente, el espacio entre la cabina y el suelo no podrá superar los 2 centímetros. Verticalmente, no más de 1.
  • Para garantizar que puedan viajar tanto una persona en silla de ruedas como su acompañante, la cabina ha de tener, como mínimo, 1 metro de ancho por 1,25 metros de fondo. La cabina deberá disponer, además, de un pasamanos lateral, que estará colocado a una altura de 90 centímetros, con los extremos doblados hacia la pared y con una separación de 35 mm del paramento.
  • Un ascensor accesible tendrá siempre puertas automáticas y correderas, su anchura será de al menos 80 u 85 centímetros y deberán permanecer abiertas durante 20 segundos.
  • El panel de control del ascensor deberá estar colocado a una altura de entre 90 o 110 centímetros del suelo. Así se garantiza que esté al alcance de una persona en silla de ruedas. Además, los botones estarán adaptados con caracteres en Braille y colores vistosos para aquellas personas con discapacidades visuales o auditivas.
  • Deben estar provistos de sistemas de señalización visual y sonora, que indiquen al usuario en qué planta se encuentra, en qué dirección viaja, la planta de destino y la apertura y cierre de puertas.

 

Desde Inapelsa continuamos esforzándonos y manteniéndonos fieles a nuestro compromiso con la accesibilidad para que todos los miembros de nuestra sociedad puedan disfrutar de los mismos derechos y facilidades. Puedes ponerte en contacto con nosotros en cualquier momento aquí.

¿Has oído hablar de los ascensores unifamiliares? Si esta entrada de nuestro blog te ha resultado interesante, ¡pásate por esta otra!

 

Tener un ascensor particular no es ninguna extravagancia. Vamos a explicarte por qué:

No hace falta decir que nuestra movilidad y capacidades físicas van menguando conforme nos vamos haciendo mayores. Pero si tenemos en cuenta, además, que existen millones de personas con movilidad reducida y de todas las edades que encuentran barreras arquitectónicas en su propia casa, ya empezamos a encontrarle sentido a que cada vez haya más familias que opten por instalar un ascensor dentro de sus viviendas.

Aunque es lógico que pienses que se trata de una alternativa muy costosa tanto a nivel económico como de instalación, estamos aquí para demostrarte lo contrario. Los ascensores unifamiliares se han convertido en una solución muy práctica para mejorar la accesibilidad de los hogares y, lo que es más importante, la calidad de vida de las personas que los habitan. Su coste puede estar al alcance de todo tipo de bolsillos y su instalación es más sencilla de lo que se pudiera pensar. La clave estará en escoger un modelo de ascensor que cubra las necesidades de tu familia y se ajuste a las características de tu vivienda.

Así son los ascensores unifamiliares

Una de las principales ventajas de los ascensores unifamiliares es su gran versatilidad, ya que son capaces de adaptarse prácticamente a todo tipo de construcciones. Además, la instalación de este tipo de ascensores está sujeta a muchos menos requisitos de obra civil que la de los convencionales.

  • En función de lo que necesitemos y de lo que vayamos buscando, nuestro ascensor unifamiliar podrá ser hidráulico, electromecánico o neumático.
  • Los ascensores convencionales necesitan un foso de al menos 1,2 m. Los de los unifamiliares suelen tener dimensiones mucho más reducidas y, en muchos casos, son sustituidos por una rampa de chapa.
  • La última planta que alcanza un ascensor tradicional debe tener por norma unos 3,5 m de altura aproximadamente. En el caso de los unifamiliares, la altura de este último piso puede oscilar entre los 2,3 y 2,5 m, dependiendo de si la cabina está equipada o no con puertas automáticas.
  • Las dimensiones de la cabina generalmente se deciden teniendo en cuenta el espacio disponible y las preferencias del cliente, así como sus necesidades y las de sus convivientes. Con una carga máxima de unos 300 kg generalmente, estos ascensores pueden diseñarse con el tamaño y la fuerza suficientes para transportar a una o varias personas, de pie o en silla de ruedas.
  • Pueden estar equipados con un sistema de puertas automáticas o, en su lugar, con una barrera foto-eléctrica de seguridad.
  • Tienen un consumo energético muy bajo y sus controles de mantenimiento no han de ser tan frecuentes como los de otro tipo de ascensores. Esto resulta muy positivo porque no será necesario contratar mayor potencia eléctrica ni asumir costes muy elevados en sus revisiones técnicas.
  • Ofrecen la posibilidad de escoger entre una gran variedad de diseños, materiales y acabados.

 

Así que, tanto si es para hacerle la vida más fácil a un familiar que tiene problemas de movilidad, o simplemente para ganar en confort y seguridad ahora y en el futuro, la instalación de un ascensor unifamiliar nos traerá incontables beneficios en el día a día.

Si crees que ha llegado el momento de instalar uno y necesitas que nuestros profesionales te ayuden a valorar las mejores opciones y a tomar una decisión, nos encantará atenderte aquí.

¿Te gustaría seguir leyendo sobre ascensores? Pásate por esta entrada de nuestro blog y descubre cómo serán los próximos ascensores inteligentes.

Aún seguimos luchando para hacer frente a la COVID-19 y, con enorme agradecimiento, no dejamos de reconocer el gran esfuerzo que el personal sanitario realiza día y noche desde todo tipo de hospitales, centros de salud, clínicas o residencias.

En esta entrada de nuestro blog vamos a reflexionar sobre la utilidad y el excelente servicio que ofrecen los ascensores a los sanitarios dentro de sus respectivos centros de trabajo. Un servicio del que también nos beneficiamos como usuarios y, en definitiva, como sociedad. Porque no solo podemos enorgullecernos del talento y la calidad humana de nuestros profesionales, también de que el nuestro sea un sistema de salud con grandes recursos e infraestructuras.

Con el paso del tiempo y a medida que la población ha seguido creciendo, hemos sido testigos de cómo los hospitales y centros médicos se han redimensionado, convirtiéndose en gigantes construcciones de numerosas plantas, por lo que no es de extrañar que los ascensores sean ya una parte indispensable de su equipamiento. Y es que no se trata de una mera cuestión de accesibilidad, sino de ofrecer seguridad y confort a los pacientes y de agilizar al máximo sus desplazamientos en situaciones de emergencia.

Mirémoslo de esta manera: el traslado a tiempo en ascensor de un paciente que necesita atención inmediata puede ser decisivo. Por eso, si se trata de salvarle la vida a una persona, entendemos que cada segundo cuenta, ¿verdad?

Así son los ascensores de hospital

Los ascensores de los hospitales o montacamillas, para hablar con propiedad, tienen a priori el mismo funcionamiento y cuentan con las mismas medidas de seguridad que cualquier ascensor convencional, pero su diseño y fabricación se llevan a cabo teniendo en cuenta una serie de particularidades y especificaciones técnicas, acordes con la normativa en vigor. Vamos a analizarlas:

  • Deben ser capaces de transportar una carga mínima de al menos 1.000 kg aproximadamente. En general, el peso oscila entre los 1.000 y los 2.500 kg.
  • La duración del trayecto no debería superar los 60 segundos y la velocidad que alcanzan suele ser de 1,6 metros por segundo.
  • En ellos pueden viajar desde 8 hasta 13 personas.
  • Son diseñados para que puedan recorrer una distancia máxima de hasta 45 metros (unas 16 plantas).
  • Las dimensiones de la cabina nunca serán inferiores a 1,20 metros de ancho por 2,10 de largo.
  • Ante cualquier interrupción en la corriente eléctrica, tendrán autonomía para continuar funcionando durante al menos una hora, por lo que deben estar equipados con una batería de emergencia.
  • Las características del edificio y el número de personas que transiten por él a diario determinarán el número de ascensores que debe instalarse en cada hospital. Si hablamos de ascensores de emergencia, deberá haber uno al menos por cada mil personas.

¿Qué más hay que saber?

Ahora que hemos analizado los requisitos reglamentarios que debe cumplir cualquier montacamilla, podemos hablar de otros aspectos que también merecen ser tenidos en cuenta.

Se debe garantizar que los ascensores sean accesibles para todos los usuarios, trabajadores y visitantes del hospital.

En este sentido, las puertas deben estar despejadas en todo momento y permitir que las camillas entren y salgan de la cabina fácilmente. Las puertas deberán tener, además, un sistema de detección de obstáculos y personas. Por último, la cabina estará perfectamente nivelada con la planta para que cualquier persona con movilidad reducida pueda acceder a su interior sin ninguna dificultad.

La gran afluencia de personas en los hospitales hace que los ascensores estén en constante funcionamiento. Por esta razón, es importante que tengan integrado un sistema que permita a los trabajadores realizar trayectos sin paradas intermedias, para cuando los pacientes necesiten ser trasladados con urgencia.

Como siempre, no debemos olvidar la importancia de realizar un mantenimiento apropiado de la instalación. Y ahora más que nunca, extremar las medidas de higiene y desinfección de la cabina para evitar la propagación del COVID y otros virus.

Recuerda utilizar siempre responsablemente el ascensor si vas al hospital a visitar a algún familiar o amigo, ¡de esta forma contribuyes a que sigan salvando muchas vidas!

¿Te gustaría saber cuál es la vida útil de un ascensor? Descúbrelo en esta entrada de nuestro blog. Y si tienes cualquier consulta o necesitas asesoramiento, no dudes en contactarnos aquí.