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Del plano a la cabina: claves para integrar el ascensor en obra nueva

La decisión sobre el ascensor no se toma cuando llegan los acabados. Empieza en el anteproyecto: tipología, capacidad, hueco, recorridos y coordinación de oficios. Un buen planteamiento evita sobrecostes y retrasos al final de obra.

Elegir tipología y carga con cabeza

En residencial, 6–8 personas cubren la mayoría de escenarios; en terciario, conviene estudiar tráfico y tiempos de espera para evitar colas. Los motores gearless con variador eficiente ofrecen confort y consumo contenido. Si el edificio aspira a certificaciones ambientales, hay que poner números sobre la mesa desde el minuto uno.

Herrería y estructura: el hueco manda

Hacer depender el hueco de un cambio de última hora es la receta para los problemas. Dimensionar con tolerancias realistas, prever encuentros con forjados y dejar pasos de instalaciones evita sorpresas. En torres de comunicación vertical, un foso bien resuelto y un dintel sin patologías acústicas son oro.

Normativa y accesibilidad que suman

La accesibilidad debe leerse como un requisito de proyecto, no como un límite. Luz de paso generosa, botoneras a alturas correctas, señales táctiles y maniobras con rescate automático garantizan un edificio que funciona desde el primer día y para todos.

Coordinación de oficios: el calendario invisible

Carpintería, instalaciones, albañilería y ascensor se pisan si no se coordinan. Reservar ventanas de trabajo claras (montaje de guías, llegada de cabina, pruebas) ahorra tensiones. Un plan de logística con acopios ordenados evita que el ascensor llegue a obra y no pueda ni entrar.

Acabados que construyen identidad

El lenguaje del edificio se refuerza en la cabina: suelos que dialogan con el portal, luces que acompañan, botoneras que no gritan. En promociones de vivienda, el ascensor puede convertirse en argumento comercial: confort, silencio y fiabilidad se perciben en segundos.

Pruebas finales y entrega sin sustos

Antes de colocar el último rodapié, el ascensor debe haber pasado ensayos de carga, nivelación, evacuación y seguridad. Un acta clara, un manual de uso y un plan de mantenimiento desde el día uno cierran el círculo.

Del papel al uso diario

Integrar el ascensor desde el inicio es asegurar recorridos claros, accesibilidad real y una obra que llega a tiempo. Es la diferencia entre “poner un ascensor” y diseñar la movilidad vertical del edificio.

Si quieres bajar a tierra estos criterios con casos y soluciones de implantación, echa un vistazo al área de obra nueva.

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