Portales de los 60 y 70, por qué instalar un ascensor aquí es más complejo
Muchas fincas levantadas en los años 60 y 70 responden a una lógica muy clara: aprovechar metros, reducir costes y resolver circulación interior con escaleras estrechas y medias plantas. En su momento funcionaba. Hoy choca con una realidad: más población mayor, carritos, sillas de ruedas y la necesidad de subir y bajar sin depender de terceros.
El primer obstáculo suele ser geométrico. No es que no se pueda instalar un ascensor, es que rara vez hay un hueco “ideal” esperando.
Condicionantes típicos que complican la instalación
Cada edificio tiene su caso, pero hay patrones que se repiten:
- Patios pequeños: patios de luces mínimos donde encajar una estructura es delicado.
- Escaleras con poco ancho: el espacio útil entre tramos no permite soluciones estándar.
- Medias plantas: recorridos con desniveles intermedios que obligan a repensar paradas.
- Portales con desnivel: peldaños desde la calle o rampas mal resueltas.
- Elementos comunes “encajados”: cuartos de contadores, trasteros o instalaciones que ocupan el lugar lógico.
A esto se suma la convivencia en obra. En edificios habitados, el control de ruidos, polvo, cortes puntuales y accesos se vuelve parte del proyecto.
Dónde se suele colocar el ascensor en estos portales
No hay una única respuesta, pero sí tres enfoques habituales:
En el hueco de la escalera
Es la opción más directa cuando existe un ojo de escalera aprovechable. A veces obliga a ajustar tramos, reubicar barandillas o redefinir el arranque. La ventaja es que mantiene el ascensor en el corazón del edificio.
En el patio interior
Funciona cuando el patio tiene dimensiones suficientes y las viviendas pueden conectar con rellanos o pasarelas. Es una solución frecuente en fincas sin hueco central, aunque exige estudiar bien ventilación, iluminación y el impacto en los vecinos.
Por fachada o exterior
En edificios donde el interior está “cerrado”, una torre exterior puede ser viable. No siempre es estética o urbanísticamente la opción preferida, pero en algunos casos es la que permite salvar la falta de espacio dentro.
Las medias plantas y el acceso a cota cero
En portales con medias plantas, el reto no es solo colocar el ascensor: es que sirva de verdad. Si se instala pero se mantienen escalones inevitables hasta el rellano, la mejora es parcial.
Por eso, en muchos proyectos se trabaja a la vez el recorrido completo: calle, portal, ascensor y salida en cada planta. A veces implica crear una parada adicional, reconfigurar un tramo de escalera o replantear la entrada para eliminar el último peldaño.
Qué conviene acordar antes de empezar
En comunidades, lo que atasca no suele ser la técnica, sino la falta de definición. Ayuda cerrar estas decisiones desde el inicio:
- Qué objetivo se persigue: accesibilidad total o mejora parcial
- Dónde se acepta intervenir: escalera, patio, fachada
- Qué limitaciones hay: patios, instalaciones, servidumbres
- Cómo se gestionará la obra con el edificio en uso
Un proyecto bien planteado no promete milagros: plantea opciones realistas, con sus renuncias y sus ventajas. Ese trabajo previo es el que convierte un portal difícil en un edificio accesible, como ocurre en los edificios sin ascensor cuando se aborda con soluciones a medida.




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