Hay pocas experiencias tan espectaculares como contemplar una gran ciudad a vista de pájaro.

Para vivirla, puedes tirarte en paracaídas o montar en globo, por ejemplo, o también hacer algo mucho más sencillo y económico, como viajar en un ascensor panorámico.

Los ascensores panorámicos se distinguen de los convencionales principalmente por el diseño vanguardista de sus cabinas. Pueden ser rectangulares, con una o más paredes de cristal, o curvos y completamente acristalados, con formas similares a la de una cápsula.

Una de las grandes ventajas de utilizar cristal translúcido en su estructura es que durante el día no precisan de iluminación artificial, lo que hace que contribuyan al ahorro y a un consumo eléctrico más eficiente. Por otro lado, poder ver el exterior a través del cristal proporciona mayor sensación de amplitud dentro de la cabina.

Quizás no lo recuerdes, pero es posible que hayas visto ascensores panorámicos en el patio o vestíbulo de algún centro comercial, hotel o edificio de oficinas. Algunos, hasta forman parte de grandes atracciones turísticas, como en el caso de los ascensores panorámicos del faro de Moncloa, en Madrid.

Madrid y Guadarrama desde el cielo

El faro de Moncloa pretendía ser en sus orígenes una plataforma de iluminación y comunicaciones para el Ayuntamiento de Madrid, aunque también fue proyectada como una torre mirador de acceso público de 92 metros de altura (de los 110 metros que mide en total).

Fue inaugurada el 19 de febrero de 1992 y, con 30 años recién cumplidos, ha llegado a convertirse en un emblema arquitectónico de la capital española.

El acceso al mirador lo hacen posible dos ascensores exteriores, que en 50 segundos aproximadamente recorren el largo de la torre y deleitan a sus pasajeros con unas vistas extraordinarias del paisaje urbanístico de Madrid, así como de la hermosa cordillera de la Sierra de Guadarrama. Un viaje para abrir boca a los visitantes y adelantarles un poco de lo que podrán contemplar con más detenimiento una vez hayan aterrizado en el mirador.

El interior del mirador es una estancia diáfana y espaciosa en la que podremos encontrar un estand de información turística, aseos y máquinas expendedoras. La visita al faro dura alrededor de unos 30 minutos, que si invertimos correctamente, serán más que suficientes para divisar las zonas y edificios más importantes de la ciudad.

Y tú, ¿has subido a este u otros ascensores panorámicos?

En Inapelsa diseñamos, fabricamos e instalamos ascensores panorámicos personalizados, atendiendo a todas y cada una de las preferencias de nuestros clientes: desde la forma y el tamaño que quieren para la cabina hasta la decoración y la elección de materiales para la misma.

Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros para realizar cualquier consulta sobre nuestros servicios aquí.

Si te apetece seguir ampliando tus conocimientos sobre el mundo del ascensor, te animamos a continuar navegando por nuestro blog. ¡Así fue como celebramos el Día Mundial del Ascensor en Inapelsa!

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