Un ascensor bien conservado y con sus controles de mantenimiento en regla puede acompañarnos durante 25 o 30 años. No obstante, en la vida útil de cada ascensor entran en juego una serie de condicionantes que harán que esta cifra oscile año arriba o año abajo.

En palabras del director general de la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA): “No existe un número de años determinado de la vida útil de un ascensor, pues depende de variables como las horas de funcionamiento o la calidad del mantenimiento que ha recibido”.

Nada dura para siempre, no hay dudas al respecto. Por eso el ascensor, como cualquier otra máquina que funcione diariamente, necesitará ser reemplazado tarde o temprano.

Pero no debemos precipitarnos, porque cambiar de ascensor no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Por ejemplo, en el caso de una comunidad de vecinos, el cambio implica realizar una inversión económica importante y que una o varias partes del edificio estén en obras durante algunos días, amén de que haya consenso previo entre los propietarios para llevar a cabo el proyecto.

Cuando llegan los achaques…

Como comentábamos al principio, la vida media de un ascensor tiende a prolongarse unos 25 o 30 años. Pasado este tiempo, habrá que prestar atención a algunos detalles para valorar si la modernización o sustitución del aparato son recomendables.

Nuestro ascensor podría estar pidiéndonos la jubilación de alguna de las siguientes formas:

  • Se avería constantemente y requiere de un mantenimiento mucho más periódico
  • Sus piezas están desgastadas
  • Se para bruscamente y la cabina no queda bien nivelada con la planta
  • Traquetea y se desplaza con movimientos poco fluidos

¿Encuentras algunos de estos inconvenientes cuando utilizas tu ascensor? Entonces es muy probable que ya le haya llegado su hora.

De manera que, una vez tengamos claro que vamos a sustituirlo, el siguiente paso será evaluar las distintas necesidades de los vecinos de la comunidad.

Si en el edificio residen personas con algún tipo de discapacidad física o sensorial, será muy aconsejable que el próximo ascensor cuente con las funciones y características de accesibilidad pertinentes (pasamanos, botones a la altura correcta, puertas automáticas…).

En esta misma línea y, en función del número de inquilinos por vivienda, también puede resultar muy ventajoso instalar un nuevo ascensor que admita mayor número de pasajeros y mayor carga.

Por último, en el plano estético, el nuevo ascensor podría tener un diseño mucho más moderno y en sintonía con el resto del edificio.

 

Como siempre, desde Inapelsa aconsejamos encarecidamente a los usuarios que lleven al día los controles de mantenimiento de sus equipos y que escuchen las recomendaciones de los técnicos. Ellos mejor que nadie podrán determinar si un ascensor está listo para ser reemplazado.

¿Tienes dudas o necesitas realizar alguna consulta? Puedes ponerte en contacto con nosotros por teléfono o correo electrónico aquí.

Te damos mucha más información interesante sobre ascensores en otras entradas de nuestro blog. ¡Echa un vistazo a esta última sobre el faro de Moncloa y sus elevadores panorámicos!

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