El ascensor, como medio de transporte en sí, es una herramienta diseñada para hacer nuestra vida más fácil y, más concretamente, para hacer del mundo en que vivimos un lugar más accesible. En efecto, su razón de ser es la accesibilidad. Porque no todas las personas lo utilizan por comodidad o para evitar que las escaleras les recuerden que están en baja forma. Existe un enorme porcentaje de la población que depende de ellos simplemente para poder desplazarse por la ciudad, acceder a un edificio público o incluso subir a casa dentro de su comunidad de vecinos.

Pero, ¿qué pasa si este recurso para la accesibilidad no es lo suficientemente accesible por sí mismo? No te estamos proponiendo un acertijo. Tampoco retándote a recitar un trabalenguas. Si reflexionas durante unos segundos sabrás a que nos referimos.

Los ascensores llevan conviviendo con nosotros desde que en 1853 fueron inventados, aunque en España tuvimos que esperar un poco para conocer el primero, que llegaría en 1877. Desde entonces, la tecnología les ha permitido evolucionar y modernizarse para ofrecernos cada vez mejor servicio. No obstante, y precisamente porque ya han transcurrido muchas décadas desde que su uso se popularizó, existen muchos ascensores por todo nuestro país que no solo necesitan una reforma, sino que también carecen de las medidas actuales suficientes para ser accesibles a cualquier persona con necesidades especiales.

Una vez definido nuestro planteamiento, entremos a analizar lo que hace que un ascensor sea completamente accesible.

¿Qué se necesita?

Un ascensor es accesible cuando su diseño, fabricación e instalación se han llevado a cabo para que todas las personas puedan utilizarlo, tengan o no discapacidad de algún tipo.

El tamaño de la cabina y el acceso a su interior, las señalizaciones visuales y sonoras, y los paneles de control son algunas de las consideraciones estrechamente relacionadas con la accesibilidad en un ascensor. Los requerimientos legales para la construcción e instalación de un ascensor pueden ser encontrados en la normativa UNE EN 81-70:2004. Este apartado en cuestión de la normativa está dedicado a la accesibilidad de los ascensores para las personas, incluidas las personas con discapacidad.

De acuerdo con el Real Decreto Legislativo 1/2013 sobre la accesibilidad, todos los edificios públicos y residenciales deben disponer de un acceso adaptado para personas con discapacidad. Esto atañe también a los ascensores, porque si el edificio está adaptado para que en él vivan o trabajen personas con movilidad reducida, los ascensores también deberán ser adaptados obligatoriamente. Y para cumplir con todo lo necesario tendremos que prestar atención a los siguientes elementos:

  • Delante de la puerta de acceso a la cabina debe haber un espacio libre de obstáculos, sin inclinación y lo suficientemente grande como para que una persona en silla de ruedas pueda dar una vuelta sobre sí misma sin dificultad. También será muy importante que la cabina esté correctamente nivelada con la planta. Horizontalmente, el espacio entre la cabina y el suelo no podrá superar los 2 centímetros. Verticalmente, no más de 1.
  • Para garantizar que puedan viajar tanto una persona en silla de ruedas como su acompañante, la cabina ha de tener, como mínimo, 1 metro de ancho por 1,25 metros de fondo. La cabina deberá disponer, además, de un pasamanos lateral, que estará colocado a una altura de 90 centímetros, con los extremos doblados hacia la pared y con una separación de 35 mm del paramento.
  • Un ascensor accesible tendrá siempre puertas automáticas y correderas, su anchura será de al menos 80 u 85 centímetros y deberán permanecer abiertas durante 20 segundos.
  • El panel de control del ascensor deberá estar colocado a una altura de entre 90 o 110 centímetros del suelo. Así se garantiza que esté al alcance de una persona en silla de ruedas. Además, los botones estarán adaptados con caracteres en Braille y colores vistosos para aquellas personas con discapacidades visuales o auditivas.
  • Deben estar provistos de sistemas de señalización visual y sonora, que indiquen al usuario en qué planta se encuentra, en qué dirección viaja, la planta de destino y la apertura y cierre de puertas.

 

Desde Inapelsa continuamos esforzándonos y manteniéndonos fieles a nuestro compromiso con la accesibilidad para que todos los miembros de nuestra sociedad puedan disfrutar de los mismos derechos y facilidades. Puedes ponerte en contacto con nosotros en cualquier momento aquí.

¿Has oído hablar de los ascensores unifamiliares? Si esta entrada de nuestro blog te ha resultado interesante, ¡pásate por esta otra!

 

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