ascensores sostenibles

Los inicios de la instalación

Que en aquellos años, 1889, cientos de personas pudieran subir a visitar todas las plantas de la Torre Eiffel y ver la panorámica de la ciudad de París gracias a la instalación de ascensores, fue un logro asombroso.

Los ascensores de este monumento son un mecanismo único en el mundo. No son ascensores como tal, tampoco un teleférico ni un funicular, ni tienen referencias de otros sistemas de elevación. En sus inicios, los planos de la Torre Eiffel dibujaban cinco ascensores, uno por cada uno de los cuatro pilares y otro que subía hasta el tercer piso.

En ese momento, funcionaban gracias a un sistema hidráulico. Éste consistía en generadores y bombas que movían agua a depósitos en los diferentes pisos. El agua fluía por tuberías que partían de estos tanques y que llevaban el agua debajo de los pistones para que los ascensores tuvieran la energía necesaria para funcionar. Los motores hidráulicos hacían fuerza sobre un pistón que enrollaba el cable en las ruedas del mecanismo y, gracias a esta acción, el cable se tensaba y el efecto rebote hacía posible que la cabina se elevara.

 

Evolución hasta la actualidad

Actualmente, los ascensores son todos eléctricos, pero se puede visitar por curiosidad la maquinaria que se utilizaba en la época. Suele haber mucha cola, así que lo mejor es que conciertes una visita guiada.

Siguen en funcionamiento dos de aquellos ascensores, con todas sus revisiones y reparaciones pertinentes, pero sin perder la esencia del origen. Con más de un siglo de actualidad, se adaptan perfectamente a las normas de seguridad vigentes en la actualidad, y los técnicos los están supervisando durante todo el horario que el público se encuentra visitando el monumento.  Se examinan muchísimos puntos de control a diario para que nada falle, y tanto control no es para menos: cada año los ascensores recorren una distancia que equivaldría a ¡dos veces y media la circunferencia de la Tierra!

 

Mecanismo basado en la sostenibilidad

La Torre Eiffel apuesta en todo su engranaje por la durabilidad y los ascensores sostenibles, respetando siempre en sus cambios el patrimonio histórico.

Se propusieron reducir la huella medioambiental a la hora de restaurar el monumento y han conseguido un principio de restauración aún más ecológico que en los orígenes, que subía y bajaba gracias a un proceso a base de la fuerza del agua.

Este mecanismo consistirá en un circuito hidráulico que funcionará gracias a un fluido ecológico y reducirá los litros de agua consumida por el proceso de refrigerado.

Los ascensores sostenibles apoyan el ahorro energético, utilizando el mismo consumo eléctrico de 300KW, el ascensor podrá transportar hasta 18 personas más: actualmente son 92 y podrá albergar 110 pasajeros.

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