Impacto del ascensor en las ciudades

Estamos tan acostumbrados a utilizar el ascensor para subir y bajar todos los días desde casa o desde la oficina, que no nos alcanzamos a imaginar el gran impacto que supuso su creación. Por ejemplo, ¿alguna vez te has parado a pensar que sin este gran invento sería imposible alcanzar las últimas plantas de los grandes edificios y rascacielos que conocemos hoy en día?

Desde Inapelsa queremos contarte un poco de la historia del ascensor, enseñarte cuál ha sido su impacto en el desarrollo de las ciudades y descubrirte cuál fue la gran revelación: ¡el sistema de seguridad!

El ascensor: un medio de transporte revolucionario

El ascensor, un gran invento

Cuando hablamos de medios de transporte, siempre se nos vienen a la cabeza el coche, el autobús, el avión o el metro. Pero nunca pensamos en el ascensor como uno de ellos.

Lo cierto, es que el ascensor es un medio de transporte que ayuda a millones de personas alrededor del mundo a movilizarse. Casi podría decirse que el ascensor es un medio de transporte masivo, que recorre miles de kilómetros de distancia al día y que solo se diferencia de todos los demás medios en una cosa: que se desplaza de manera vertical, no horizontal.

¿Te imaginas trabajar en la planta 30 de un edificio y tener que subir andando por las escaleras todos los días? Sería totalmente impensable. Pues precisamente por esa razón, es por la que el ascensor es considerado hoy por hoy un medio de transporte revolucionario.

Pero los ascensores no han sido siempre como son ahora. De hecho, el ascensor tal y como lo conocemos en la actualidad tuvo sus comienzos alrededor de los años 1800. ¿Te has preguntado alguna vez cómo eran los primeros ascensores de la historia? En Inapelsa te damos algunas pistas. ¡Sigue leyendo para descubrirlas!

Lo que se sabe de los primeros ascensores

Primeros ascensores de la historia

La necesidad de utilizar aparatos que permitieran a las personas subir y bajar a diferentes niveles o poder movilizar cosas pesadas a diferentes alturas, existe desde hace muchísimo tiempo.

De hecho, se dice que uno de los primeros elevadores de la historia fue construido por Arquímedes con un mecanismo de cuerdas y poleas por encargo del emperador romano Tito, que quería un aparato para que tanto gladiadores como bestias pudieran acceder a la arena del Coliseo. ¡Esto fue por el año 80 d. C.!

Se tiene también registro de ascensores antiguos que sostenían sus cabinas utilizando cuerdas de cáñamo y que eran accionados a mano o usando la fuerza de los animales. En general, todos los primeros elevadores que se construyeron funcionaban mediante un sistema de tracción basado en el mecanismo de la grúa y eran bastante rudimentarios.

Otra de las anécdotas más graciosas sobre el inicio de los ascensores es la de Luis XV de Francia. Se cuenta que el monarca, para poder visitar a su amante cada noche, mandó a instalar un elevador en la fachada del Palacio de Versalles. El invento respondía a un simple mecanismo de poleas en las que Luis era alzado cuando quería subir a la segunda planta (donde vivía su amada) sin tener que atravesar todo el Palacio.

Pese a que todos estos modelos parecían funcionar bien, los ascensores mecánicos para pasajeros no fueron inventados hasta el siglo XIX y, aún en ese momento, subir a grandes alturas en uno de ellos no parecía muy buena idea. La seguridad seguía siendo un problema, ya que, con solamente cortar la cuerda que sostenía la cabina, el elevador se desplomaba cayendo al vacío. ¿Qué fue entonces lo que convirtió al ascensor en una máquina utilizada con tanta normalidad? Un invento que lo cambió todo: ¡el freno de seguridad!

El freno: el avance definitivo del ascensor

Freno ascensor

En 1853, en la Exposición Universal de Nueva York celebrada en el Cristal Palace, se mostró por primera vez el invento que sería clave en el desarrollo de las ciudades verticales: el elevador con sistema de seguridad.

La innovación y la demostración del nuevo invento estuvo a cargo de Elisha Graves O., quien durante la Exposición se subió a una arcaica plataforma de madera repleta de caja y barriles, y ordenó a su asistente cortar la cuerda y activar el sistema de seguridad que él mismo había creado un año antes.

La multitud contempló asombrada el acto, y se sorprendió al ver que, en lugar de chocar contra el pavimento como todos esperaban, el elevador fue descendiendo pausadamente desde una altura equivalente a una cuarta planta.

Elisha Graves O. bajó de la plataforma saludando a los invitados con un “todos a salvo, caballeros, todos a salvo”. Ese fue el momento definitivo: puede decirse que tras esa demostración el ascensor había nacido y que venía para revolucionar la estructura de las ciudades.

El ascensor y la transformación de las ciudades

Impacto del ascensor en las ciudades

Con la invención del freno del ascensor, otra revolución se produjo también en las ciudades. Por primera vez resultaba factible crecer de manera vertical, lo que suponía que más personas podían vivir en los espacios urbanos y que edificios cada vez más altos podían ser construidos.

De esta manera, el ascensor permitió la proliferación de rascacielos y cambió para siempre la forma de organización en la ciudad. Antes de su creación, los pisos más altos de los edificios eran los espacios más baratos, reservados al servicio o a personas de bajos recursos, que pagaban menos por tener que subir diariamente las escaleras para acceder a su vivienda. Tras la aparición del ascensor, las últimas plantas pasaron a ser espacios exclusivos y por sus vistas se convirtieron en los más codiciados.

Esto produjo un cambio también en la economía. La creación de una nueva espacialidad suscitó el nacimiento de distintos lugares de producción en los que empezaron a surgir grandes adelantos tecnológicos (medios de transporte masivo como el metro, materiales para construir edificios cada vez más altos…) y facilitó que emergiera un nuevo modelo de ciudad en el que la innovación, la arquitectura concebida desde otras perspectivas y una cultura organizacional distinta empezaron a hacerse lugar.

El ascensor y el turismo

Torre Eiffel

¡Pero hay más! Los ascensores permitieron también que el turismo se viviera de una manera distinta. ¿Qué sería de nuestros viajes a París sin el ascensor que nos permite subir hasta la cima de la Torre Eiffel? ¿O de nuestras visitas a Nueva York sin poder ver las vistas panorámicas de la ciudad desde el Empire State? El ascensor ha transformado la forma en que visitamos las ciudades. Hoy incluso hay ascensores de reconocidos monumentos alrededor del mundo que son auténticas obras de arte.

¿Sabías por ejemplo que en China han desarrollado un ascensor que viaja a 75 kilómetros por hora y sube 100 plantas en solo 43 segundos? ¡La innovación en la tecnología del ascensor no para de avanzar!

Esta es la historia del ascensor que desde Inapelsa queríamos compartir contigo. ¡Esperamos haberte entretenido y haber aportado nuestro granito de arena para que el ascensor sea un medio de transporte cada vez más valorado!

Por cierto, ¿quieres saber qué tipos de ascensores tenemos para ofrecerte? ¡Contacta con nosotros, te explicaremos encantados todas nuestras opciones!

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