El miedo a permanecer en espacios cerrados es más común de lo que pensamos. Cuando esto deriva en un terror desorbitado, que incluso dificulta nuestro día a día en el trabajo o rutina, es posible que se trate de una fobia.

La claustrofobia es el miedo a ahogarse o dentro de un sitio cerrado y afecta a más de 300 millones de personas, lo que supone casi el 5% de la población. Los ascensores son los protagonistas por excelencia de esta patología, ya que muchos de los que la padecen sienten angustia al imaginarse dentro y pensar en la asfixia.

Para aprender a combatir esta ansiedad, la clave está en una exposición al miedo poco a poco poniendo en práctica tácticas de gestión de la respiración y control de los malos pensamientos.

 

Vencer el pánico gradualmente

 

Es importante que tengas en cuenta todos los pasos que realizas desde que subes a un ascensor hasta que bajas en el piso deseado, de forma que seas consciente de qué momentos te provocan más ansiedad.

Algunos de esos momentos podrían ser: subir en un ascensor desconocido, montar en un ascensor muy lleno (o quizás para ti es peor si está vacío), entrar y enfrentarte a cómo se cierran las puertas, pulsar el botón de subir… Apunta en una lista todos los momentos que te causen malestar. De esta forma, podrás ordenarlos desde los que menos te afecten hasta los que más ansiedad te produzcan e ir superando uno a uno.

 

La clave es practicar, y repetir un paso las veces que haga falta hasta que te sientas con confianza para pasar al siguiente. Durante este proceso, puedes intentar que el camino sea lo menos brusco posible. Si tu miedo es subir solo por si te quedas encerrado sin nadie más, busca las horas puntas para empezar a ensayarlo sintiéndote reconfortado. Así con casa paso, utilizando cosas que te hagan sentir mejor hasta que ya puedas hacerlo con normalidad. Finalmente, poco a poco podrás llegar a enfrentrarte a los últimos de la lista con éxito.

 

Trucos para el proceso de superación

 

Practica respiraciones profundas, exhalando de forma tranquila, para evitar que aumente tu ritmo cardiaco causándote mareo y sensación de que te quedas sin aire.

Puedes apoyarte en amigos, familiares o vecinos que te acompañen en los viajes en ascensor, si te sientes más seguro yendo con una persona de confianza.

Prepara una serie de opciones para poder ir haciendo durante el trayecto del ascensor, en función de si es menos o más largo: redacta un mensaje en tu móvil, lee un artículo, revisa tus redes sociales, ojea una revista o ¡haz la lista de la compra! Cualquier actividad corta que te permita centrar tu mente en otra información y la mantenga alejada de los pensamientos negativos y de pánico.

 

Y, sobre todo, no olvides que acudir a terapia psicológica para superar estos casos es lo más normal del mundo y, además, aconsejable si no te ves con ganas de enfrentarlo solo.

 

¿Tienes este miedo o conoces a alguien que le supere el hecho de montar en ascensor? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! Y, si tienes recomendaciones de qué podemos hacer para que estas personas puedan vencerlo, ponte en contacto con nosotros.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *