«A cota cero», «a pie de calle», o «a ras de suelo» son expresiones que comparten un mismo significado y que seguro que has llegado a utilizar en algún que otro momento. ¿Serías capaz de aportar una definición?

Cuando se habla de bajar un ascensor a cota cero, se habla de efectuar las obras e intervenciones necesarias en un edificio para que la entrada del ascensor esté al mismo nivel que la vía pública. Todo parece razonable hasta aquí, ¿cierto?

Ahora bien, resulta bastante más común de lo que parece acceder al vestíbulo de algún edificio público o al portal de cualquier bloque de viviendas y, casi por obligación, tener que subir un pequeño tramo de escaleras antes de poder alcanzar el ascensor.

Por detalles como estos, nos damos cuenta de que la mera presencia de un ascensor no garantiza al cien por cien la accesibilidad de un edificio. Porque, dos o tres escalones no implican un gran esfuerzo físico para la mayoría de nosotros, pero sí para las personas mayores o para aquellas con movilidad reducida. Sin mencionar a las que necesitan desplazarse con silla de ruedas o por medio de otros tipos de ayuda técnica para la movilidad.

Así que, un inmueble no podrá ser completamente accesible si su ascensor no está instalado a cota cero; una desventaja que los residentes que no tengan total autonomía de movimiento advertirán como una barrera arquitectónica en toda regla.

 

¿Es obligatorio bajar a cota cero el ascensor?

Desde diciembre del año 2017, la ley de Propiedad Horizontal es clara sobre la obligatoriedad de acondicionar los edificios, para que tanto personas discapacitadas como personas mayores de 70 años puedan acceder a sus viviendas sin tener que hacer frente a ningún obstáculo.

¿Qué ocurre entonces con los edificios que tengan un ascensor al que no se pueda acceder directamente desde el nivel de la puerta de la calle? ¿Es obligatorio bajarlo a cota cero?

, por insignificante que sea el desnivel existente entre la entrada del edificio y la puerta del ascensor, será necesario llevar a cabo una reforma de la instalación para que el inmueble ofrezca una accesibilidad plena a sus ocupantes, y para que pueda cumplirse lo que dispone la normativa.

¿Cuáles son las alternativas?

Una bajada a cota cero es, casi en todos los casos, la solución más práctica y efectiva. Sin embargo, puede llegar ser costosa a nivel económico y de infraestructura. Por su antigüedad y características, no todos los edificios pueden prestarse fácilmente a este tipo de remodelaciones. Y no siempre todos los miembros de la comunidad disponen de los medios necesarios para costear la obra.

Frente a estas situaciones, las rampas, sillas o plataformas salvaescaleras pueden llegar a ser un recurso muy socorrido, de menor envergadura y menor coste económico.

 

En Inapelsa, entendemos la accesibilidad como el derecho humano fundamental a acceder a cualquier experiencia vital. Por eso nuestro trabajo se centra en ofrecer soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas, facilitando su desplazamiento por la ciudad y también su acceso a edificios y viviendas.

 

Estamos disponibles para atender cualquier consulta o petición mediante correo electrónico o por teléfono, y también en persona en cualquiera de nuestras delegaciones.

¿Sabías que una nivelación imprecisa en los ascensores puede dificultar la entrada y la salida de la cabina e incluso constituir una barrera de accesibilidad? Te damos todos los detalles en esta entrada del blog.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.