Los ascensores acortan mucho las distancias. Y, como si de un poder mágico se tratase, podemos subir diez, veinte, treinta o cuarenta plantas en un abrir y cerrar de ojos pulsando un botón. Si bien es cierto que utilizando un ascensor no vamos a perder esos kilos de más, dentro de un ascensor, se dan las cualidades perfectas para que ocurran historias curiosas y anécdotas divertidas que pueden marcar un antes y un después en tu día.

Lo más cómodo para todos es coger el ascensor solo, así no tienes que hablar sobre el buen día que hace, o sobre el partido de fútbol del domingo. Te puedes mirar al espejo descaradamente todas las veces que quieras, arreglarte el pelo, la corbata, el maquillaje, ¡y hasta soltarte algún piropo! Pero esto sucede muy pocas veces. La mayoría de ellas,  coincidimos con alguien en el ascensor. Y es entonces cuando ocurren historias curiosas.

Hay amores que no caben por la puerta

 

Y si no, que le pregunten a Mario Casas. Cuenta el actor en una entrevista, que hay mucha gente que quiere darle muestras de cariño. Y no siempre de la manera más esperada…

“Me acuerdo de un ascensor, en Chile, en el que quisieron entrar 150 personas, entonces el ascensor empezó a ceder…”

Menudo susto. Y es que tanto amor, igual necesita un espacio más grande.

Quizás este tipo de historias nos recuerden lo importante que es respetar ciertas normas de seguridad, que nos pueden ahorrar más de una  sorpresa.

 

Que la inspiración te pille en movimiento

 

Sí, sí, subiendo y bajando. Porque, los ascensores también pueden ser la cuna de muchos proyectos creativos.

Así le ocurrió a Tomasz Emil Rudzik, tras vivir tres años en el extranjero en una residencia universitaria alemana de 19 pisos.

Resulta que para romper con su anonimato y conocer gente nueva, tomó una decisión: pasar una semana en el ascensor del edificio, durante todo el día, hasta que empezase a crear vínculos con las personas que allí se subían. Increíble experimento, ¿no?

Rudzik Cuenta que fue testigo de toda clase de situaciones: “había disputas, lágrimas, todo tipo de emociones y situaciones que daban para contar anécdotas impensables ”. Tiempo después, ésta experiencia personal se convirtió en su primer largometraje “Desesperados on the Block”.

¿Serías tú capaz de hacer algo así? Quién sabe, igual te haces con el próximo premio Goya de la temporada…

El caso es que resulta sorprendente cómo en un espacio tan pequeño, pueden darse situaciones tan curiosas.

Así que no subestimes el poder de unos segundos dentro de un ascensor, pueden ser el principio de una gran historia.

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