Frank Sinatra

El cantante Harry Connick visitó el programa británico This morning y contó una historia de lo más curiosa, que casualmente se desarrolló en un ascensor.

Rondaba el principio de los años noventa y se cree que ocurrió en la gala que se celebró para conmemorar el 75 cumpleaños de Frank Sinatra. Connick tenía 23 años y acudió a cantar al señalado evento. Cuando se vio cantando frente al artista, se puso tan nervioso que olvidó gran parte de la letra de su canción.

Cuando finalizó la gala, Harry se disponía a marcharse con su actual mujer, la actriz Jill Goodacre, y se encontró de nuevo con el rey del jazz y blues. Sinatra estaba también acompañado de su mujer (recuerda esto para que la historia te parezca aún más increíble), y ambos se metieron en el ascensor del edificio.

Harry, que en ese momento admiraba muchísimo al cantante, al verlos entrar en el ascensor, corrió junto a su novia para entrar con ellos. Le pareció una idea estupenda aprovechar ese momento dentro de la cabina para estar a solas con su ídolo y tener la oportunidad de charlar con él. “Soy un gran admirador tuyo”, le dijo. “Siento muchísimo haber olvidado la letra de la canción, te aseguro que puedo hacerlo muchísimo mejor”, le aseguró a su admirado cantante.

Harry Connick esperaba una respuesta agradable y de consuelo ante lo que había pasado por parte de Sinatra. Sin embargo, el artista permaneció en completo silencio sin articular palabra. Pero sí hizo algo como respuesta, algo que a Connick le dejó paralizado.  “Cogió la cara de mi mujer con sus manos y se acercó a ella mientras le decía: ‘eres hermosa’, mirándole a los ojos”. Acto seguido, le besó en la boca. Le beso en la boca y se marchó del ascensor sin mayor explicación, y sin cruzar ni una palabra con Connick.

Lo cierto es que este acto, después de ese primer impacto que sufre quien lo escucha, no extraña a nadie que lo conociera un poco. Y es que Sinatra no sólo era conocido por ser un genio musical: también se le conocía por ser uno de los hombres más desagradables de Hollywood, un título que con este acto parece bien merecido.

Cada vez que el cantante cuenta esta anécdota tan incómoda para él, las caras de la gente son muy graciosas de observar. Como ves, los ascensores de todo el mundo esconden cientos de historias: historias de amor, de desamor, de terror, navideñas, musicales… Y a ti, ¿te ha pasado una anécdota curiosa en el ascensor? ¡Cuéntanosla en redes sociales!

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